Veintiuna de las veintitrés Casas de Provincias en la Ciudad abrieron al público sus atractivos culturales, artísticos, turísticos y gastronómicos, al celebrar “La Noche de las Provincias”.

Uno de los lugares comunes fue el de las degustaciones, que variaron desde patas de llama, en Jujuy, el cordero patagónico, en Santa Cruz; chipá, en Misiones, salames y quesos, en Entre Ríos; vinos, en San Juan y Mendoza; y empanadas, en Salta.

También todas realizaron exposiciones artísticas que incluían pinturas, fotografía y esculturas, además de artesanías típicas de cada lugar.

Además del numeroso público que hacía largas filas para probar una rodaja de algún embutido típico, muchos preferían sentarse en improvisados auditorios armados en las calles para disfrutar de la música y la danza de cada provincia, con números en vivo.

Hubo particularidades como el caso del escultor en hielo Daniel Arce, que frente a la Casa de Santa Cruz esculpía una réplica del glaciar Perito Moreno, mientras los organizadores ofrecían una curiosa muestra de finas artesanías en huevos de ñandú, ganso, codorniz y gallina.

Otros espectáculos especiales fueron la Marcha de los Bombos, que encabezó el Indio Froilán, en la Casa de Santiago del Estero; y la muestra de dinosaurios que trajo la representación de Neuquén.

En todas las sedes de La Noche de las Provincias se repartía un folleto “pasaporte”, que el público debía hacer sellar al entrar en cada casa y, cuando sumaba cuatro podía anotar sus datos y dejar en una urna para participar de sorteos de pasajes y otros premios.

Bajo el lema “Las provincias y sus casas nos abren sus puertas”, participaron 21 de las 23 provincias argentinas: La Rioja y Formosa faltaron a la fiesta.